Mostrando entradas con la etiqueta Fauna Ibérica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fauna Ibérica. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de septiembre de 2026

¿Realidad o leyenda? La Verdad sobre la Peligrosidad de los Escorpiones Ibéricos

El encuentro con un escorpión suele despertar un miedo ancestral, una reacción instintiva ante el brillo de su exoesqueleto y la amenaza latente de su aguijón. Sin embargo, detrás de esa imagen de peligro se esconde una realidad mucho más compleja y fascinante. 

En la Península Ibérica y las Islas Baleares, estos arácnidos no son una amenaza uniforme ni letal, sino un grupo de supervivientes especializados que desempeñan un papel ecológico vital.

Explorar el mundo de los alacranes en nuestro territorio es descubrir una biodiversidad sorprendente. Lejos de las leyendas urbanas, España es el hogar de especies únicas, desde habitantes de cuevas profundas hasta viajeros accidentales que han cruzado océanos, conformando un mosaico biológico que merece ser comprendido antes que temido.

Contrario a la creencia popular de que solo existe un tipo de escorpión, la Península Ibérica alberga una notable variedad que oscila entre 7 y 11 especies. Esta variación en el número no es una imprecisión, sino el resultado de recientes revisiones taxonómicas en el llamado complejo Buthus. Gracias a estos estudios, hoy sabemos que lo que antes se consideraba una sola especie se ha diferenciado en varias, como el Buthus ibericus (centro-oeste), el Buthus montanus (Sierra Nevada) y el Buthus elongatus.

Fuente: Facebook / Iberian Wildlife

La mayor concentración de éstos se localiza en la zona mediterránea y el sur, aunque algunas especies han logrado adaptarse a entornos específicos en el norte o en los archipiélagos. Desde un punto de vista científico, esta diversidad es apasionante. España actúa como un verdadero puente biogeográfico. La convivencia de especies autóctonas milenarias con especies introducidas convierte a nuestro territorio en un crisol donde confluyen faunas de Europa, África y, recientemente, de otros continentes debido al comercio global.

1. Escorpión Común: El más peligroso. Cuando hablamos de importancia médica en España, el nombre principal es el Escorpión común o amarillo (Buthus occitanus). Con un tamaño que alcanza los 8 centímetros y un característico color amarillento, es la especie con la que es más probable encontrarse en zonas áridas y pedregosas. Su picadura es conocida por ser la más significativa de nuestra fauna ; dolor intenso, fiebre, vómitos.

Es fundamental poner este riesgo en perspectiva. Aunque ostenta el título del "más venenoso" de nuestro país, y los síntomas descritos en la tabla de peligrosidad pueden ser alarmantes, la muerte es extremadamente rara. 

El Buthus occitanus es un animal esquivo que prefiere la huida antes que el ataque; su peligrosidad real debe ser motivo de respeto y precaución, especialmente en niños o personas sensibles, pero nunca de alarma social indiscriminada.


2. Escopión Ciego: El ermitaño ciego de los Pirineos. En el extremo opuesto de la escala de visibilidad encontramos al Belisarius xambeui, conocido como el Escorpión ciego. Esta es una de las joyas de nuestra fauna, una especie muy rara y altamente especializada que habita exclusivamente en las cuevas del Pirineo oriental.

La evolución ha moldeado al Belisarius xambeui de forma magistral para la vida en la oscuridad absoluta, provocando la pérdida total de sus ojos.

Es un recordatorio de la belleza de la adaptación biológica: una criatura que ha renunciado a la vista para dominar un entorno donde la luz no existe, convirtiéndose en un ser completamente inofensivo cuya peligrosidad es nula.


3. Escorpión Abeja: No todos los escorpiones negros son iguales. Es común que el color negro en la naturaleza se asocie con un peligro mayor, pero en el caso del Euscorpius flavicaudis (Escorpión negro), la realidad es muy distinta. Este pequeño artrópodo de unos 4 centímetros tiene una particularidad: es la especie que más frecuentemente encontramos en ambientes antrópicos, refugiándose en sótanos, grietas de muros o bodegas debido a su preferencia por los ambientes húmedos y oscuros.

A pesar de su aspecto robusto y oscuro, su veneno tiene una potencia mínima. La ciencia lo cataloga de forma clara: su picadura es leve, similar a una picadura de avispa.

Esta analogía es vital para desmitificar al animal. Al igual que sucede con una abeja o avispa, el encuentro puede resultar doloroso o desagradable, pero el Euscorpius flavicaudis no representa una amenaza seria para la salud humana, actuando más como un vecino discreto de nuestras viviendas que como un invasor peligroso.


4. Escorpión Balear: el tesoro mediterráneo. (Euscorpius balearicus), una especie endémica de Mallorca y Menorca, hasta el imponente escorpión amarillo de la península, cada uno cumple una función reguladora en nuestros ecosistemas.


5. Escorpiones Exóticos: polizones transatlanticos y asiáticos. La globalización ha convertido a los escorpiones en "polizontes" accidentales. En la actualidad, se han documentado dos especies exóticas principales en territorio español, llegadas a través del transporte de mercancías:

  • Escorpión de Corteza (Centruroides nigrescens/gracilis): Originario de México, ha sido detectado en las Islas Canarias, concretamente en Tenerife. Aunque pertenece a un género conocido por su veneno, esta especie concreta se considera no mortal.
  • Escorpión Moteado (Isometrus maculatus): Una especie de origen asiático de la cual se han recogido reportes esporádicos en las costas de Huelva.

Resulta fascinante comprobar cómo estos "viajeros" encuentran nichos habitables en nuestros puertos. Su presencia evidencia cómo la logística moderna facilita que especies de ecosistemas tan distantes encuentren un nuevo hogar en las costas españolas, convirtiéndose en piezas inesperadas de nuestra biodiversidad actual. Entender esa diversidad de los escorpiones nos permite sustituir el miedo irracional por un conocimiento práctico. 

La mayoría de estos animales son inofensivos o presentan un riesgo médico muy bajo. Al conocer sus hábitats, no solo garantizamos nuestra seguridad, sino que también aprendemos a coexistir con seres que han habitado la Tierra durante millones de años. 

Tras conocer que en España contamos con especialistas ciegos, visitantes mexicanos y "abejas" con pinzas, ¿Has cambiado tu percepción sobre estos habitantes de nuestras tierras? ¿Te lo pensarás dos veces cuando vuelvas a ver uno e intentar aplastarlo con el pie? En la Naturaleza nada sobra y nada hace falta: su secreto es el equilibrio.

jueves, 7 de mayo de 2026

VENCEJOS: La Increíble Biología de las Aves que duermen volando

Al alzar la vista en una tarde de primavera, contemplamos verdaderos prodigios de la evolución. Los vencejos son los maestros absolutos del aire; aves fascinantes que son capaces de comer, aparearse e incluso dormir mientras vuelan, sin tocar tierra durante meses.

A menudo los observamos como simples manchas oscuras, ignorando la asombrosa diversidad que habita nuestros cielos. En España, convivimos con seis especies distintas, cada una con su propia identidad secreta. Hoy os invito a descubrir los detalles que convierten a estas siluetas en joyas de nuestra biodiversidad ibérica e insular.

Fuente: Facebook / Iberian Wildlife

Vencejo Real: El gigante de los cielos.

Entre todos ellos, el Vencejo Real destaca de forma imponente. Con su envergadura de 57 cm, es el auténtico "avión comercial" de los cielos españoles, doblando en tamaño a los especialistas más pequeños de su familia. Presente en la Península y Baleares, se identifica fácilmente por su gran tamaño y su característica zona ventral blanca. Este contraste luminoso en su plumaje lo convierte en un espectáculo ornitológico inconfundible cuando planea a gran altura.

Vencejo Unicolor: El exclusivo de las islas.

El Vencejo Unicolor es un habitante singular y representativo del endemismo macaronésico. A diferencia de sus parientes, su presencia está restringida exclusivamente a las Islas Canarias, donde ha evolucionado en perfecta armonía con el entorno volcánico. Posee una envergadura de 38 cm y un plumaje más oscuro y uniforme que el resto de especies. Su existencia subraya la importancia de los ecosistemas insulares como refugios de biodiversidad única que no encontramos de forma natural en el territorio continental.

Vencejo Común vs. Vencejo Pálido: Los "gemelos" del aire.

Diferenciar al Vencejo Común (45 cm) del Vencejo Pálido (44 cm) es uno de los mayores retos para el aficionado. Ambas especies comparten cielos en la Península y los archipiélagos, llenando nuestros pueblos de sus característicos chillidos metálicos. Para identificarlos, el experto busca matices cromáticos: el Vencejo Común luce un tono negro fuliginoso casi uniforme, mientras que el Vencejo Pálido muestra un marrón más claro y un efecto visual escamoso, especialmente visible en su plumaje ventral.

Vencejo Cafre y Vencejo Moro: Los especialistas del sur.

En el sur encontramos a los acróbatas de menor tamaño. El Vencejo Cafre, con sus 35 cm de envergadura, es una joya del suroeste ibérico que destaca por su llamativo obispillo (rabadilla) blanco y su garganta clara, que contrastan sobre un plumaje muy oscuro.Por su parte, el Vencejo Moro es el benjamín de la familia, midiendo entre 34-35 cm. Aunque habita en la Península y archipiélagos, se distingue por su silueta compacta y una cola muy cuadrada, rompiendo con la clásica forma ahorquillada de sus primos.

España posee una riqueza ornitológica envidiable representada en estas seis especies de especialistas aéreos. Desde el majestuoso real hasta el pequeño moro, todos son esenciales para el control de insectos y la salud de nuestros ecosistemas naturales y urbanos.

¿Cuántos de estos seis maestros de acrobacias en el aire habrán pasado sobre tu cabeza hoy sin que te dieras cuenta de su identidad única? Aprender a distinguir sus formas y colores es el primer paso para proteger sus lugares de cría y asegurar su futuro.

domingo, 15 de marzo de 2026

¡De 2006 a 2026: LOS 20 AÑOS DE NATURABLOG!

 ¡Hola a todos, apasionados de la vida salvaje mediterránea! 

Tal día como hoy, 15 de marzo, se cumple un hito increíble en mi carrera como blogger: ¡Naturablog cumple 20 años en la red! Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde aquel lejano mes de marzo de 2006 cuando, con muchísima ilusión, publiqué mis primeros artículos, como aquel primerizo post titulado "FAUNA  MEDITERRÁNEA I: Rapaces".


Desde mi pequeño rincón en Cañaveral, Cáceres, encendí el ordenador con una misión que se ha mantenido intacta durante dos décadas: "Descubrir la Esencia de la NATURALEZA IBÉRICA Y MEDITERRÁNEA a través de la Belleza de sus Paisajes y de sus Maravillas Botánicas y Faunísticas".


Así se veía Naturablog en su primer diseño web (año 2009)


Pero, hagamos un viaje en el tiempo para recordar cómo hemos crecido juntos desde 2006:

  • Creciendo y cruzando fronteras (La década de 2010): Fuimos profundizando en la ecología, descubriendo en 2014 cómo "Las ranas desarrollan rápidas defensas". Pero además, NATURABLOG empezó a conectar con el mundo. En 2018 inauguramos nuestras aventuras transoceánicas entrevistando al argentino Hernán Tolosa, lo que dio pie a una preciosa sección de "Entrevistas Blogueras" por la que pasarían grandes defensores de la biodiversidad como Lola Fontecha o José Martín Ceja desde Sinaloa, México.
  • La Madurez y los retos del presente (2020 - 2026): En estos últimos años nos hemos vuelto más críticos, reflexivos y urgentes. Hemos debatido sobre el Cambio Climático y el impacto de la Minería y lanzado la inquietante pregunta de si los insectos llegarán a dominar el mundo. Hemos abogado incansablemente por la "Triple R" de la sostenibilidad (Recicla, Reutiliza, Reduce). Y, sobre todo, no hemos perdido la capacidad de asombro: recientemente nos hemos maravillado con los impresionantes "superpoderes" visuales de nuestras rapaces, hemos defendido a capa y espada a los antiguos e incomprendidos tiburones del Mediterráneo, y hemos puesto en valor las más de 480.000 hectáreas de tesoros que conforman nuestra Red de Parques Nacionales.

A lo largo de todo este inmenso recorrido, desde el primer clic en 2006 hasta hoy, el mensaje que cierra esta web sigue más vivo que nunca: "La Naturaleza nos habla, nos dice y nos cuenta cosas, pero a su forma, en forma de huellas, de señales, de marcas, de siluetas de aves, de sonidos, de cantos y trinos… querer escucharla ya sólo depende de nosotros".

Y muchos habéis sido los que os habéis pasado por aqui desde entonces ( las estadísticas sólo recogen desde Julio de 2010, así que soys muuuuuuuuuuchos más 😉)


1.000.000 de GRACIAS por acompañarme, leerme y comentar durante estos 20 años. Vuestra curiosidad y ganas de aprender sobre la Naturaleza Ibérica y Mediterránea es el motor de este blog. Como siempre digo al firmar: "Nunca dejes de buscar, nunca dejes de explorar...". La Naturaleza siempre sorprende, siempre tiene algo que contarnos, siempre nos da lecciones de vida. Sólo tenemos que observarla y escucharla...

Para celebrar este 20º aniversario, me encantaría viajar al pasado con vosotros: ¿Estáis aquí desde los inicios en 2006? ¿Cuál ha sido vuestra entrada o recuerdo favorito de todo nuestro recorrido? 

¡Os leo en los comentarios! 🥂

©Naturablog

jueves, 5 de marzo de 2026

PARQUES NACIONALES: 480.000 hectáreas que son PURO TESORO

España custodia un tesoro que trasciende las guías turísticas convencionales y se manifiesta en la fuerza de sus paisajes más puros. Detrás de cada cordillera, humedal o bosque milenario, existe un compromiso con la vida que se ha tejido durante más de un siglo. Entender la magnitud de nuestra Red de Parques Nacionales es descubrir un mapa de asombro donde la geografía se convierte en un santuario vivo, recordándonos que la verdadera riqueza de un país se mide por la salud de sus ecosistemas.

La protección ambiental en España no es una tendencia reciente, sino una herencia con visión de futuro que nació en las cumbres. En 1918, el país se situó a la vanguardia de la conservación europea al declarar sus dos primeros parques: Picos de Europa (Asturias, León y Cantabria) y Ordesa y Monteperdido (Huesca).

Esta decisión pionera no solo salvaguardó los macizos calizos y los valles glaciares más emblemáticos de la península, sino que estableció una filosofía de respeto que ha perdurado durante más de cien años. Proteger estos espacios desde principios del siglo XX ha permitido que hoy podamos caminar por los mismos senderos prístinos que recorrieron nuestros antepasados, manteniendo intacta la esencia salvaje de la alta montaña.

La declaración de Picos de Europa y Ordesa en 1918 no fue sólo un acto administrativo, sino una promesa de custodia eterna sobre nuestras cumbres más sagradas, asegurando que el eco de sus valles no se apague con el paso de los siglos.

La Red de Parques Nacionales de España está compuesta actualmente por 16 joyas naturales que forman un mosaico de biodiversidad inigualable. La superficie total protegida bajo esta máxima figura legal supera las 480.000 hectáreas. Más que una cifra imponente, estas hectáreas representan un "transecto de vida" que conecta realidades geográficas opuestas. No se trata solo de un pulmón verde; es un corredor ecológico que garantiza la supervivencia de especies críticas y protege procesos naturales que van desde las profundidades marinas hasta las cumbres más elevadas. Esta red es nuestro seguro de vida frente al cambio climático y el refugio donde la naturaleza dicta sus propias leyes.


El archipiélago canario es, sin duda, el escenario más fascinante de la red. Es la comunidad autónoma con mayor concentración de parques nacionales, albergando el 25% de los espacios protegidos de este rango en España. Desde las selvas de bruma de la laurisilva hasta los campos de lava que parecen extraídos de otro planeta, su diversidad es sobrecogedora:

  • Caldera de Taburiente: Isla de La Palma (Provincia de Santa Cruz de Tenerife). Declarado en 1954. Un inmenso circo de cumbres y nacientes de agua.
  • Teide: Isla de Tenerife (Provincia de Santa Cruz de Tenerife). Declarado en 1954. El techo de España, dominado por el contraste entre la nieve y la roca volcánica.
  • Timanfaya: Isla de Lanzarote (Provincia de Las Palmas). Declarado en 1974. Un paisaje lunar de arenas rojas y malpaís donde el calor de la tierra aún es palpable.
  • Garajonay: Isla de la Gomera (Provincia de Santa Cruz de Tenerife). Declarado en 1981. Un bosque de leyenda envuelto en un mar de nubes constante.

La red de Parques Nacionales en España no es una estructura estática, sino un sistema dinámico que sigue identificando los valores naturales más excepcionales de nuestro territorio. Mientras que el siglo XX sentó las bases con la protección de las grandes cordilleras y humedales, el siglo XXI mantiene vivo ese impulso.

La incorporación más reciente a esta selecta lista es la Sierra de las Nieves en Málaga, declarada en 2021. Este hito subraya que el compromiso de España con su patrimonio natural sigue creciendo y adaptándose a los nuevos retos ambientales, blindando ecosistemas únicos como los bosques de pinsapos para las futuras generaciones.

La verdadera magia de la red reside en su capacidad para representar la complejidad biológica de nuestra geografía. El mapa nos permite viajar por contrastes radicales:

  • La influencia oceánica: Las Islas Atlánticas de Galicia (2002), con los archipiélagos de Ons, Cíes, Sálvora y Cortegada, protegen un paraíso de aguas gélidas y colonias de aves marinas.
  • Los oasis de agua dulce: Espacios críticos como Doñana (1969) o las Tablas de Daimiel (1973) actúan como paradas obligatorias para miles de aves migratorias.
  • El monte mediterráneo: En el interior peninsular, parques como Monfragüe (2007) en Cáceres y Cabañeros (1995) entre Toledo y Ciudad Real, conservan la esencia de la dehesa, el vuelo de los buitres negros y el bramido del ciervo.
  • Ecosistemas Marinos y de Montaña: Desde el santuario marino del Archipiélago de Cabrera (1991) hasta los lagos glaciares de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici (1955) o las nieves perpetuas de Sierra Nevada (1999).

Estas más de 480.000 hectáreas son, en última instancia, nuestra herencia más valiosa y democrática. Son espacios de paz, de investigación científica y, sobre todo, de reconexión con lo que somos. Cada visita a estos parques es un recordatorio de que somos custodios de un legado que debemos entregar intacto a quienes vendrán después.

Tras redescubrir la inmensidad y la historia de nuestra red natural, queda una pregunta por responder: ¿Cuál de estos 16 santuarios será tu próxima parada para reconectar con lo esencial?

©Naturablog

domingo, 8 de febrero de 2026

Los Asombrosos "SUPERPODERES" visuales de las Aves Rapaces

Para el ser humano, el mundo está confinado por los muros invisibles de nuestra biología. 

Nuestra vista, aunque útil para la vida cotidiana, es apenas un rincón estrecho del espectro electromagnético, con un campo de visión frontal que nos obliga a girar constantemente la cabeza. Sin embargo, en el dosel del bosque y en las corrientes térmicas del cielo, existen maestros de la óptica para quienes la visión no es sólo un sentido, sino una sofisticada obra maestra de ingeniería óptica biológica. 

Estas criaturas no sólo ven; analizan, rastrean y dominan la realidad a través de telescopios, sensores ultravioleta y radares panorámicos orgánicos. ¿Cómo cambiaría nuestra percepción del mundo si, de repente, pudiéramos procesar la luz y el espacio como lo hacen estos depredadores alados?

                   Fuente: Facebook / Aves de España y Europa

El Águila Real: Una mirada telescópica a kilómetros de distancia.

El Águila real es el máximo exponente de la agudeza visual de largo alcance. Si un ser humano poseyera su capacidad ocular, sería capaz de leer los titulares de un periódico a lo largo de un estadio de fútbol completo sin esfuerzo. Su estructura ocular le permite procesar detalles minúsculos con una nitidez asombrosa en un rango de ~2-3 km.

Esta distancia no es una simple cifra estadística; es una ventaja evolutiva que redefine el concepto de "acecho". Al detectar el más leve estremecimiento de una presa desde una altura de tres mil metros, el águila puede orquestar un ataque con una precisión matemática mucho antes de que su objetivo siquiera perciba una sombra en el cielo.

Observar a un águila detectando su objetivo a 3 km de distancia (una liebre, por ejemplo) es presenciar, probablemente, el límite absoluto de lo que la óptica biológica puede alcanzar en nuestro planeta.


El Cernícalo Vulgar: Ver lo invisible a través de la luz UV.

Mientras otras rapaces apuestan por la distancia pura, el Cernícalo vulgar posee una forma de "visión aumentada" que parece extraída de la ciencia ficción. Con un alcance de ~1-1,5 km, su verdadera especialidad radica en su capacidad para percibir el espectro ultravioleta (UV), una dimensión de la luz totalmente negada al ojo humano. Esta facultad es una herramienta crítica para la caza ya que muchos roedores dejan rastros de orina y fluidos biológicos mientras se desplazan, los cuales reflejan la luz UV de manera intensa. 

Para el cernícalo, el suelo no es solo tierra y hierba, sino un mapa de calor químico donde las rutas de sus presas brillan como señales de neón, un contrasrte cromático que le permite rastrear a su cena incluso cuando esta se encuentra oculta bajo la maleza.


El Milano Real: Vigilancia panorámica casi total.

El Milano real ofrece una lección de vigilancia espacial. Aunque su alcance visual es notable, situándose entre los ~800 m-1 km, su verdadera proeza es su campo de visión de 340°. Mientras nosotros vivimos en un mundo de "túnel" frontal, el milano habita en una burbuja de conciencia visual casi total.

Esta arquitectura ocular le permite monitorear el horizonte completo, detectando movimientos tanto en el suelo como en el aire de forma simultánea. Esta perspectiva periférica superior elimina prácticamente cualquier punto ciego durante el vuelo, convirtiendo el cielo en un teatro de vigilancia total donde nada escapa a su escrutinio.


El Busardo Ratonero: Precisión quirúrgica desde las alturas.

La supervivencia del Busardo ratonero depende de su capacidad para distinguir lo ínfimo, lo minúsculo. Especializado en presas pequeñas como los ratones, topillos o conejos este depredador opera con una agudeza visual diseñada para la precisión quirúrgica en un rango de ~500-800 m.

A esta distancia, un ratón es apenas un punto imperceptible para nosotros. Sin embargo, el busardo es capaz de detectar el movimiento sutil de un rabo o el leve movimiento de una oreja entre la vegetación densa. Su retina posee una densidad de células fotorreceptoras tan elevada que el contraste entre el pelaje del roedor y el tono del suelo se vuelve una señal clara y distintiva, permitiéndole lanzarse en un picado infalible.


El Cárabo Común: El dueño de la penumbra extrema.

Si el águila es la dueña del horizonte diurno, el Cárabo común es el monarca de lo que ocurre cuando en el bosque mediterráneo "se apagan las luces". En el mundo de las rapaces nocturnas, las reglas de la óptica cambian radicalmente. En condiciones de noche total, su alcance visual se sitúa en los ~40-60 m...parece poco ¿verdad?. Pues para nada, es la envidia de cualquier óptica nocturna desarrollada por los seres humanos existente en la actualidad.

Aunque esta distancia pueda parecer modesta comparada con los kilómetros de sus parientes diurnos, en la oscuridad impenetrable de un bosque cerrado es una hazaña inalcanzable para cualquier otro ser. Sus ojos, diseñados para captar hasta el último fotón disponible en la oscuridad más absoluta, priorizan la resolución de corto alcance y la profundidad. 

En el reino de las sombras, la precisión sobre la distancia corta es la diferencia entre una caza exitosa y el hambre, permitiéndole volar y maniobrar entre ramas con una exactitud milimétrica.


La evolución no ha creado un ojo perfecto (de hecho, la Naturaleza no funciona así) sino una serie de soluciones visuales asombrosas adaptadas a desafíos específicos. Desde el telescopio biológico del Águila real hasta el rastreador ultravioleta del Cernícalo vulgar, la naturaleza nos demuestra que la "realidad" es una construcción dependiente de quién la mira.

Despues de leer estas notas, seguro que nos queda una reflexión inevitable: si estas aves habitan un mundo de rastros químicos brillantes, panoramas de 340 grados y nitidez telescópica, ¿Cuántas otras maravillas de la naturaleza permanecen invisibles ante nosotros simplemente por nuestra limitación biológica? ¿Qué otras dimensiones sensoriales nos rodean, esperando a ser descubiertas y que aún no podemos imaginar?

©Naturablog

lunes, 8 de julio de 2024

CIGÜEÑAS, GARZAS Y OTRAS AVES PALUSTRES

Las aves palustres son un grupo diverso y fascinante de aves que se han adaptado a la vida en estos ecosistemas únicos. Se encuentran en todo el mundo, desde los trópicos hasta el Ártico, y habitan una amplia gama de hábitats acuáticos, incluidos pantanos, marismas, lagos y ríos.

Las cigüeñas, garzas y otras aves palustres son conocidas por su elegante forma, sus largos cuellos y patas, y sus picos de diferentes formas. Son aves que se alimentan principalmente de peces, anfibios, reptiles e invertebrados.

Más allá de las cigüeñas y las garzas, las marismas y otros lugares similares albergan una gran variedad de otras aves. Entre ellas los flamencos, las espátulas, garcillas, garcetas, martinetes o avetoros. 


Las aves palustres son componentes esenciales de los ecosistemas acuáticos. Su presencia indica la salud del medio ambiente y contribuyen al equilibrio ecológico de diversas maneras. Sin embargo, estas aves enfrentan diversas amenazas, como la pérdida de hábitat, la contaminación del agua, el uso excesivo de pesticidas y la caza furtiva. La conservación de estas especies requiere la protección de sus hábitats, la implementación de prácticas agrícolas y pesqueras sostenibles, y la educación ambiental para fomentar su valoración y respeto.

viernes, 24 de mayo de 2024

RAPACES IBÉRICAS DIURNAS.

Las rapaces ibéricas diurnas son aves del orden Falconiformes con plumaje críptico, garras fuertes y afiladas, un pico curvo y afilado, y una visión aguda. A diferencia de las rapaces nocturnas, las diurnas necesitan más luz y tienen hábitos diferentes. En la península ibérica, hay diversas especies de rapaces diurnas, cada una con sus propias peculiaridades ecológicas: Buitres, Águilas, Ratoneros, Milanos, Aguiluchos, Azores, Gavilanes, Halcones y Cernícalos.

Sin embargo, estas aves enfrentan diversas amenazas, por lo que es crucial trabajar en su conservación. La destrucción y alteración del hábitat debido al desarrollo turístico, la construcción de infraestructuras y la intensificación de las actividades agrícolas pueden llevar a la pérdida de sus hogares naturales. Muchas aves mueren o resultan heridas al chocar con líneas eléctricas o al electrocutarse en ellas. El uso indiscriminado de venenos, pesticidas y otros contaminantes puede tener efectos nefastos en las poblaciones de estas aves. Además, el cambio climático puede alterar sus patrones migratorios y de alimentación. 

Aquí os dejo una maravillosa lámina que os puede servir para identificarlas en vuelo:

domingo, 18 de febrero de 2024

ANFIBIOS IBÉRICOS

Los anfibios ibéricos son animales fascinantes y de gran importancia para nuestros ecosistemas.  Los anfibios son uno de los grupos de vertebrados más amenazados del mundo, y las especies ibéricas no son una excepción. Las principales amenazas son la pérdida de hábitat, la contaminación, las enfermedades y las especies invasoras. Es nuestro deber protegerlos y asegurarnos de que puedan prosperar en las generaciones venideras.


domingo, 28 de noviembre de 2021

SU MAJESTAD EL ÁNADE REAL

Si en el cielo es la todopoderosa Águila Real la reina de las aves, en los humedales , las charcas, lagunas o pantanos encontramos a otra reina, mucho más menuda y simpática, pero que con sus vivos colores y su contoneo chulesco al andar reina entre carrizos y junqueras. Este ave no es otro que el Ánade Real o Azulón.

Creo que en los humedales españoles no hay criatura más bonita, más elegante y más coqueta que el llamado “Azulón”, con su vistosa cabeza verde, que cuando los rayos de sol irradian sobre ella reflejan tonos metálicos, su característico collar blanco en el cuello que hace de transición o frontera entre su verde cabeza y el pardo-castaño de su pecho. Al cuello le sigue un cuerpo recogido, ovalado, rechoncho de colores que van desde los pardos oscuros hasta los grises y que finaliza en una cola con mechones blancos, con dos plumas negras y rizadas que sobresalen hacia arriba de la cola.














Pero si hay algo característico en el diseño de esta anátida, y del que toma su nombre, es el llamado “espejuelo” de una tonalidad azul-violácea, muy patente y visible sobre todo en vuelo.  

Como en la mayoría de sus parientes los patos, y como ocurre en la mayoría de las anátidas, presenta un acusado dimorfismo sexual, siendo fácilmente, sin ser ningún experto ornitólogo, diferenciar a un macho de una hembra dentro de la misma especie. El marrón pardusco moteado de las hembras de ánade real contrasta mucho con la policromía del plumaje de los machos, pero algo que hay en común entre los dos es el ya nombrado “espejuelo azul” en la parte posterior de sus cuerpos.

Su gran flexibilidad a la hora de comer; desde plantas, moluscos o pequeños peces, hasta brotes verdes o semillas que encuentran en dehesas o praderas  le ha permitido conquistar diversos hábitats y distribuirse a lo largo y ancho del planeta Tierra. Podemos decir que esta especie de pato es un pato cosmopolita. Lo encontramos en Europa, Asia, Norte América, Norte de África, Australia y Nueva Zelanda, en estas dos últimas localizaciones mediante introducciones (como especie alóctona).

Desconfiado, arisco, asustadizo y siempre pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor y con unos sentidos muy sensibles ante las amenazas, suelen ser los primeros en huir y levantar el vuelo en sus lugares de pitanza, alimentación o sesteo ante la presencia ajena de algún depredador o del Hombre.

 ©Emilio J. Orovengua

lunes, 6 de septiembre de 2021

PRONTO, MUY PRONTO...

El mes de Septiembre avanza, los días son cada vez más cortos y comienzan a aparecer las primeras tormentas locales que avisan de que algo está cambiando. Pronto, muy pronto el monte mediterráneo palpitará con los “cantos amorosos” de los Ciervos Ibéricos.

Es tiempo de BERREA, es tiempo de lucha, es tiempo de entrega y fatiga de los machos de esta especie ibérica que llenarán “las manchas” de jaras y brezos de berridos con el único fin de ser los vencedores en la titánica lucha que se llevará a cabo en los claros de las dehesas y los arenales de los bordes de los ríos, rompiendo con violencia asta contra asta donde los más grandes, los mejor preparados, los más fuertes sean los que trasmitan sus genes a las generaciones venideras.

Ellas, las Ciervas, encargadas de gestar el resultado de la recombinación de sus genes con los del macho más poderoso, callan, pero son realmente las que mandan. Apartadas, silentes como si con ellas no fuera la cosa, son las responsables de que todo esto ocurra aquí y ahora, son las que activan el deseo sexual y de procreación de los machos con el único objetivo de que cuando nazcan las crías el recurso alimenticio esté en su máximo, primeramente para ellas durante la lactancia y posteriormente los pastos para el desarrollo de sus retoños.

Probablemente este sea uno de los eventos más espectaculares que se dan en el monte mediterráneo y que cada vez atrae a más turistas a escuchar los sonidos guturales que estos majestuosos ungulados nos brindan cada comienzo de otoño en el Parque Nacional de Monfragüe y en la Sierra de San Pedro, por nombrar dos de los enclaves más importantes de toda España para deleitarse con esta “batalla musical” de poder a poder.

©Emilio J. Orovengua


domingo, 23 de mayo de 2021

FAUNA MEDITERRÁNEA I : REPTILES

Hablar de reptiles es hablar de animales acorazados y de sangre fría, con pinta de llevar mucho tiempo sobre la faz de la Tierra, y no nos equivocamos, ya que son los descendientes de aquellas grandes moles de músculo y escamas que poblaron la Tierra hace más de 65 millones de años, me estoy refiriendo a los Dinosaurios. Pero quizás fue la evolución la que determinó que los reptiles a partir de la masiva extinción de los Dinosaurios fueran de menor tamaño y porte.

El bosque mediterráneo puede aún, y en estos momentos, presumir de su riqueza reptiliana amplia y extensa en la Península Ibérica. No es precisamente esta fauna herpetológica la que más pasión suscita por parte de la mayoría de las personas, aunque tanto culebras como lagartos son de gran utilidad en el seno del ecosistema mediterráneo. Las serpientes y culebras nivelan y controlan las poblaciones de ratas, ratones y otros micromamíferos. Por su parte, lagartos, lagartijas y salamanquesas son el mejor insecticida biológico para moscas, mosquitos, saltamontes y otros insectos, algunos de ellos, muy perniciosos para la agricultura.























Los reptiles mediterráneos sólo son activos a partir de la primavera, ya que su presencia en el invierno les provocaría la muerte al ser animales de sangre fría y aprovechan las soleadas mañanas para activar su metabolismo y poder dar caza así a multitud de invertebrados y pequeños vertebrados. Los reptiles son animales que no pueden mantener la temperatura constante en su cuerpo, como los mamíferos, por ello a estos animales se les han denominado poiquilotermos, al contrario que los mamíferos que son homotermos. Su metabolismo y fisiología depende enteramente de la temperatura ambiental, y por ello, podemos ver en numerosas ocasiones a lagartos y lagartijas o galápagos encima de una piedra tomando el sol, para aprovechar mejor el calor, activar su metabolismo y prepararse energéticamente para la caza. 

Otra característica inequívoca de los reptiles es que su piel está protegida con escamas o placas que las utiliza para evitar la desecación y reducir la transpiración de agua, que les han permitido colonizar nuevos lugares y aumentar así su adaptación y diversidad. La tercera de sus características es su forma de desplazamiento, reptan o se desplazan arrastrando su cuerpo por el suelo. Los menos evolucionados son los Ofidios (serpientes) y los más evolucionados aquellos que poseen patas o extremidades para su movimiento (lagartos, tortugas).

Se reproducen sexualmente y son ovíparos u ovovíparos, es decir, algunos ponen huevos en la tierra para que se incuben y posteriormente eclosionen (Ovíparos) y otros como las Víboras incuban los huevos en el interior de su cuerpo hasta que estos eclosionan y después paren las crías vivas (Ovovivíparos)

La mayoría de los reptiles ibéricos son cazadores y carnívoros, aunque hay excepciones. Son buenos cazadores porque son ágiles y rápidos, a excepción de los quelonios (tortugas). Su hábitat y nicho ecológico en el ecosistema mediterráneo es de lo más variopinto y va desde las paredes y fachadas de las casas donde es habitual ver en las noches de verano a las salamanquesas hinchándose a mosquitos y polillas, hasta la más lóbrega umbría, pasando por praderas, bosques, roquedales, charcas, montañas, etc.

Los Reptiles más representativos del ecosistema mediterráneo son :
  • Lagarto Ocelado (Larceta lepida). Este pequeño saurio pertenece a la familia de los Lacértidos. Se puede reconocer en el campo por sus manchas azuladas en el dorso. Es el lagarto a nivel de península ibérica más distribuido de todos los de su familia y sus preferencias de territorio se asientan sobre lugares con poca vegetación y secos. Antiguamente se cazaba y mataba para su posterior degustación, hoy en día su carne está prohibida para el consumo ya que debido a estas cacerías que se hacían antiguamente su población disminuyó rápidamente. Actualmente está protegido por la ley y las multas por cazar o matar a un lagarto pueden sobrepasar los 6.000 euros.
  • Lagarto Verde (Larceta viridis). Pertenece a la misma familia que el anterior y su diferencia con el ocelado radica, más que en su tamaño, en su intenso color verde que cuando refleja la luz del sol pude dar sensación de ver un lagarto casi fluorescente. Prefiere los lugares con más forraje y vegetación a fin de no ser detectado por sus depredadores. Antaño sufrió en acoso depredador del hombre al igual que el ocelado y por ello sus poblaciones se vieron afectadas. Los lagartos, sobre todo estas dos especies, se caracterizan por su gran velocidad de huida, de este modo, en numerosas ocasiones se pueden ver a estos pequeños cocodrilos cruzar a toda prisa caminos, pistas o carreteras... que por desgracia en muchas veces les cuestan la vida.
  • Lagartija Ibérica (Podarcis hispanica). De todas las especies de lagartijas que hay en nuestro país, es la que tiene una distribución y dispersión más amplia. Se caracteriza por poseer una coloración discreta y uniforme a base de tonos grisáceos que le permiten mimetizarse con su hábitat.
  • Lagartija Colilarga (Psammdromus algirus). Su nombre le viene por poseer una casi interminable cola que mide 2 veces su cuerpo. Podemos reconocerla en el suelo por sus dos rayas blancas y una negra más ancha entre ambas en el dorso sobre un color grisáceo que recubre su cuerpo y por su gran rapidez a la hora de escapar, por eso es la lagartija más rápida de las especies ibéricas.
  • Salamanquesa común (Tarentola mauritanica).Se incluyen en la familia Gekkonidae. Vulgarmente a este animalillo se le denomina “santorostro” y todos alguna vez los hemos visto pegados en la pared cerca de alguna luz o en una posición casi imposible en la cornisa o en el techo de nuestra casa. Y todo ello porque estos sorprendentes saurios poseen unos dedos aplanados adhesivos que funcionan como ventosas, al igual que las que utilizaba Spiderman para gatear a los rascacielos. Tiene un color gris que dependiendo de si es de noche o de día varia en su claridad ( su piel se oscurece por el día) y una serie de protuberancias en el lomo. Sus ojos poseen una pupila vertical o elíptica y párpados sellados adaptados a la oscuridad. Son abundantísimos y muy útiles ya que devoran gran cantidad de mosquitos... ¡Sí! de esos que nos pican en verano. No hacen mal a nadie y no hay insecticida comercial que se pueda comparar con la eficacia de una salamanquesa.
  • Culebra Bastarda (Malpolon Monspessulamum). Esta especie pertenece a la familia de los Colúmbridos, junto con otras especies de culebras, como por ejemplo la de Collar, la Coronela, etcétera. Tiene un color verdoso oliva y es la serpiente más grande que habita en la Península, pudiendo sobrepasar los 2 metros de longitud. Se caracteriza por ser una serpiente agresiva y feroz, que junto con su gran longitud, puede pegarnos en buen susto si nos tropezamos con ella. Hubo durante largo tiempo una controversia sobre si esta serpiente tenia o no veneno, finalmente se llegó a la conclusión de que sí lo posee, aunque es un sistema de glándulas venenosas poco desarrolladas y por eso se incluyó en el grupo de los Opistoglifos. Posee un veneno neurotóxico con el que mata a sus presas que se aloja en unos dientes acanalados que tiene en la parte trasera de su boca. Además de su veneno tóxico, ahoga a sus presas por constricción al igual que hacen las pitones, así pues ¡ojo con ella!. Le gustan los biotopos secos y calurosos, con vegetación y el matorral donde caza todo tipo de micromamíferos como ratones, topillos, gazapos...
  • Culebra de Escalera (Elaphe scalaris). También se le llama simplemente "Scalaris" y los grandes machos superan el metro y medio llegando incluso a haber ejemplares de 2 metros. Se puede reconocer fácilmente por sus dos líneas paralelas negras en el dorso que recorren su cuerpo de color marrón desde la cabeza hasta la cola. Sus preferencias de hábitat se enmarcan el lugares rocosos, bien soleados y con estrato matorral y arbustivo.
  • Culebras de Agua. Son varias especies las que se incluyen en este grupo, pero la más común es la Viperina (Natrix maura). Todas tienen un cierto parecido con las temidas víboras, pero nada más lejos de la realidad, ni tienen la pupila vertical o hendida , ni la terminación de la cola roma (las culebras la tienen larga y afilada), ni su tamaño y ,sobre todo, no tienen el poderoso veneno de las víboras ni sus afilados colmillos, sólo se parecen en que ambas tiene la cabeza triangular . Aún así, estas culebras engañan a multitud de predadores por su parentesco con las víboras y lo utilizan para huir de ellos. También han desarrollado una capacidad curiosa, y es que son unas excelentes actrices de teatro porque para evitar ser comidas o atacadas “se hacen las muertas” con mucha facilidad. Se alimentan a base de batracios anuros (ranas y ranitas), que viven junto a ellas en charcas, lagos, lagunas y embalses de agua dulce.
  • Víbora Hocicuda (Vipera lastati). Las víboras son un tipo de herpetofauna que es temida por la mayoría de las personas, y con razón. Son muy venenosas y nos pueden poner en un serio aprieto si alguna vez sufrimos la mordedura de una de ellas, aunque, por suerte, no suelen ser muy agresivas y tienden a huir, no dudarán en atacar si se ven amenazadas o acorraladas. Destaca en las víboras ,y sólo en ellas, la pupila hendida como la de los gatos, su tamaño es pequeño (las más grandes no superan los 70 cm), su cola es romo o sin punta y su cabeza tiene forma de triángulo (pero como he contado antes, la viperina posee también la cabeza triangular). Su veneno neurotóxico lo inyecta a través de unos grandes colmillos que tiene en la parte delantera de su boca y por ello se han incluido en el grupo de las serpientes Solenóglifos ( que poseen un aparato inoculador de veneno muy desarrollado). Ésta especie es de color grisáceo y con un zig-zag en el lomo muy característico. Viven en zonas secas, rocosas y bien soleadas. Su dieta habitual es de topillos, ratones, lirones y algún que otro invertebrado.
  • Galápago Leproso (Mauremys caspica). Pertenece al grupo de los quelonios o tortugas y su caparazón es de color verdoso pardusco. Su cuello y cara está lleno de pintas y puntos en tonos amarillos y tiene un tamaño menor que su congénere europeo, el Galápago europeo. Se alimenta de insectos y otros invertebrados como gusanos y lombrices que caen por equivocación en los lugares que regenta tales como charcas, embalses y aguas estancadas se encuentran entre sus preferencias.

©Emilio J. Orovengua

sábado, 5 de diciembre de 2020

FAUNA MEDITERRÁNEA III: AVIFAUNA

Basta una mirada rápida al cielo, o a un árbol cercano, o simplemente prestar un momento de atención a lo que estamos oyendo para darnos cuenta que decenas de aves revolotean en nuestro alrededor. 

La representación de la avifauna en el ecosistema mediterráneo es muy notable. Algunas especies permanecen perennes durante todo el año, otras vienen a reproducirse y una tercera clase son las que vienen en el invierno y lo utilizan a modo de cuarteles invernales para comer y nutrirse con los variados frutos que este ecosistema les proporciona, tales como bellotas, madroños, bayas y frutillos de diferentes especies arbustivas. Habitan en cualquier lugar, ya sea bajo las tejas de nuestras casas, en los recovecos y agujeros de monumentos históricos, pasando por los jardines y parques, prados, dehesas y llegando hasta lo más denso y oscuro montarral del bosque mediterráneo.

Podemos desgranar esta avifauna mediterránea en 4 grandes grupos : la más abundante y variopinta, por supuesto, son las aves de pequeño porte o, simplemente, pájaros y pajarillos. En un segundo grupo podríamos agrupar a Palomas, Tórtolas, Patos y aves de similar tamaño. En un tercer grupo todas las zancudas como son las Cigüeñas, Garzas, etc. Y finalmente el grupo a mi parecer es el más interesante : las Rapaces, tanto diurnas como nocturnas.

Pero lo que realmente da vida y alegría al bosque eso son los miles de pájaros que entre las ramas de los árboles entonan maravillosos y variados cantos. Ciertamente, estos sonidos se hacen más patentes en primavera, ya que muchos de los pájaros que habitan durante los meses de primavera y verano emigran en invierno a otras latitudes (sobre todo a África) en busca de tiempo más favorable y comida. La mayoría de todos los pájaros y pequeñas aves se agrupan en una familia, la de los Paseriformes, aunque hay aves como son la Abubilla, el Chotacabras Pardo o el Abejaruco que pertenecen a otras familias. Dentro de los paseriformes podemos encontrar una variedad morfológica y cromática casi infinita que va desde el pintado y bonito jilguerillo hasta las ruidosas y negras grajas y chovas que con sus monótonos graznidos inundan plazas y plazuelas siendo lugar de anidación habitual las iglesias y los monumentos. La abundancia de la paseriformes es tal que conviven en un mismo ecosistema y nicho ecológico más de 300 especies de aves, y por lo tanto, las que más y mejor representación tienen en el monte mediterráneo.

Entre las ramas de encinas, alcornoques, madroños y acebuches, o bien, entre el matorral arbustivo podemos observar Jilgueros, Verdecillos, varias especies de Currucas, Mirlos, Tarabillas, Verderones, Oropéndolas, Herrerillos y Carboneros, estos dos últimos fabulosos trepadores invertidos, que buscan cabeza abajo y entre la corteza pequeños bichitos para llevarse al pico. Más aficionados a andar sobre la superficie terrestre son las Totovías, Cogujadas o Cogutas y las Lavanderas Blancas y Boyeras, cuya característica en común de todas ellas es poseer unas patas y dedos adaptados a caminar y llegando a poseer todas ellas una rápida carrera. También existen una serie de especies que se desenvuelven muy bien entre el matorral arbustivo del monte como son los Petirrojos, numerosas especies de “pájaros jaraleros” y varias especies de Zarzeros que como su nombre indica regentan zarzas y zarzamoras. Otras aves del monte mediterráneo son los los Zorzales comunes y los Estorninos que bien entrado el otoño y durante el invierno nos visitan para alimentarse sobre todo del fruto del olivo, la aceituna, aunque no dejan de llevarse al pico otros como las bellotas, cerezas y madroños. Habitantes de los tejados y en general de todo el casco son las Golondrinas, Vencejos, Aviones y los gorriones con sus dos especies : el Gorrión Molinero, con un negro antifaz sobre su cabeza y el Gorrión Común más pequeño que el anterior, ambos se caracterizan por ser bastante ruidosos durante la reproducción y durante el invierno cuando se juntan para dormir en las llamadas “adormideras”. También son fácilmente reconocibles en el campo otras aves como son Alcaudones comunes y reales, Ruiseñores, Urracas, Gragillas y Arrendajos, pero quizás sea el Rabilargo el ave de pequeño porte que más se identifica y define el monte mediterráneo, su colorido cuerpo, su larga cola y ,sobre todo, lo escandalosos que son con un sonido muy peculiar y único en las arboladas dehesas hacen de este pájaro uno de los más fáciles en su reconocimiento.

La alimentación de todas estas aves está basada principalmente en granos( cereales, trigo, avena...), frutos(bellotas, aceitunas, madroños y bayas o moras) o insectos e invertebrados, denominándose según sea nutrición como granívoros, tal es el caso de gorriones, jilgueros, tarabillas, verdecillos, etc ; frugívoros, como son los zorzales, estorninos y currucas ; e insectívoros, donde encontramos herrerillos, carboneros, petirrojos, etc. Incluso, algunos pueden alimentarse de pequeños vertebrados, ese es por ejemplo el caso de Alcaudón, que puede dar caza a lagartijas, algunos batracios y pequeños roedores. La mayoría de las especies tienen un patrón fijo de alimentación, por eso sobra decir, que aquellos que se alimentan de insectos cuando acaba el verano están obligados a la emigración en busca de nuevos prados y bosques donde encuentren su sustento habitual, en este caso saltamontes, chinches, hormigas, moscas... En cambio otras especies, como es el gorrión, lo que hacen es cambiar el hábito alimenticio, es decir, durante lo meses de primavera y verano aprovechan la abundancia de insectos y granos y cuando comienzan a sentirse los primeros fríos del otoño y durante todo el invierno, la retirada de toda clase de insectos en los campos obligan al gorrión a cambiar su dieta y a sustituirla por lo que hay o lo que queda en el periodo invernal.


Por otro lado, en cualquiera de las tardes otoñales e invernales paseando por el encinar de la dehesa se pueden escuchar los arrullos y zureos de las Palomas Torcaces con mucha facilidad. También bien entrada ya la primavera entre finales de marzo y comienzos de abril podremos los arrullos característicos de los machos de la Tórtola común que por esos días anda a la busca de una compañera con la cual aparearse y nidificar. La mayoría de palomas y tórtolas provienen de latitudes más norteñas, aunque ambas especies se distribuyen por toda Europa. Las torcaces son aves migradoras parciales y millones de ellas invernan en nuestros alcornocales y encinares sobre todo en el sur de la Península, siendo las dehesas extremeñas lugares frecuentes y muy preciados por esta especie de columbiforme. Y si llenan con sus siluetas alcornoques y encinares no es por casualidad, una vez más la bellota es lo que vienen a buscar, aunque también se alimentan durante su periodo de estancia de cereal y otros frutillos. Tal es la voracidad de la Paloma torcaz que las bellotas se las traga enteras y se han llegado a encontrar hasta ¡10 bellotas ! en el buche de este animal. También en ese largo paseo, con mucha cautela y sigilo, podremos observar en cualquier masa de agua estancada, el precioso colorido de principalmente dos especies de Anátidas : el Pato Cuchara, que utiliza su pico en forma de cuchara para filtrar selectivamente el agua y así poder alimentarse de los animalillos microscópicos que en ella viven y el Ánade Real (o Azulón) adaptado a la pesca mediante buceo. Tampoco hay que olvidar a las Fochas y Pollas de agua que con su aspecto rechoncho nos recuerdan a las domésticas gallinas.


Y ya para finalizar, hablar de las reinas de los humedales, pantanos que por su gran tamaño y su imponente y bella estampa quedan a más de uno maravillados ante su presencia, y me estoy refiriendo a garzas y a las cigüeñas. Las Zancudas como se les denomina habitualmente pertenecen a la familia de las Ardeidas y las Cicónidas respectivamente. Miembros destacados incluidos en la familia de las ardeidas son tres especies : la Garza Real, la Garza Imperial y la Garcilla Bueyera. Las dos primeras las podemos reconocer y a la vez diferenciar por sus colores grisáceos para la real y los pardos para la imperial, aunque también es verdad el tamaño y envergadura de la garza real es mayor que la de su pariente. Ambas son excelentes pescadoras y por eso son inquilinos habituales sobre todo de pantanos y embalses donde pescan carpas, barbos y batracios utilizando el método “arponero”, es decir, cuando están situadas en los márgenes de un embalse y ven a su presa nadar sobre su campo de acción, lanzan su pico y estiran su largo cuello y con un corto pero rápido estiramiento y acoplamiento de su cuello atrapa a su presa tal y como utilizan los barcos balleneros su arpón para dar muerte a los cetáceos. Más pequeña y de color totalmente blanco es la otra garza de la que os hablo, la Garcilla bueyera, y no es sólo su color y tamaño lo que la diferencia de las otras dos especies sino también sus hábitos alimenticios y su hábitat principal que en este caso son las praderas, sembrados y cultivos con ganado vacuno ( y de hay su nombre), al cual desparasita a la vez que le sirve de sustento. Emparentadas con estás aves provistas de zancos están la Cigüeña Negra y la Blanca, bien sea por sus largas patas o por sus preferencias alimenticias, ya que al igual que las garzas real e imperial son buenas en el arte de la pesca y acompañan en numerosas ocasiones a estás en sus jornadas de pesca en las orillas de cualquier masa de agua estancada, pero a diferencia de las garzas su estrategia de pesca es la del “buceo” introduciendo la cabeza en el agua durante un periodo corto de tiempo es esperando que algún despistado pescaito pase por el lado de su rojo pico para posteriormente dar buena cuenta de el. Y que decir de nuestra vecina blanquinegra que no se haya dicho ya, que con sus grandes y fornidos nidos adornan iglesias y monumentos y con su característico e inconfundible “gazpacho” durante la primavera nos anuncian que ya están aquí, preparadas para llevar a cabo la reproducción. Mucho más esquiva y solitaria es su prima la negra que aprovecha las densas masas forestales de encinas y alcornoques para anidar, aunque también suelen anidar en roquedos y canchales, tal es el caso del nido de cigüeña negra que se puede observar desde el Salto del Gitano en el Parque Nacional de Monfragüe. Su color es completamente negro, excepto la pechera y su cola, sus patas rojas al igual que su pico. Su color negro, es un negro brillante que reflejado por el sol da una gran variedad de colores metálicos tales como el verde, el naranja o el violeta.


©Emilio J. Orovengua