domingo, 12 de abril de 2026

¿NIEVE EN PLENA PRIMAVERA? El secreto mejor guardado de la Dehesa Extremeña.

En la inercia de una cotidianidad cada vez más tecnificada y urbana, hemos desarrollado una suerte de "ceguera hacia el entorno". Transitamos por los paisajes como quien recorre una galería de arte con los ojos vendados, ignorando las señales sutiles y los procesos biológicos que ocurren a escasos metros de nuestra indiferencia. Esta desconexión no es solo una pérdida estética; es una forma de amnesia cultural que nos vuelve ajenos al complejo engranaje de la vida que garantiza nuestra propia existencia.

La naturaleza no es un escenario estático ni un recurso inerte; es un organismo vibrante que nos interpela constantemente.La biosfera posee un lenguaje propio que no se articula en palabras, sino en rastros, sonidos y ciclos estacionales. Para descifrarlo, es imperativo recuperar la capacidad de "escuchar" con la mirada, afinando nuestra percepción para descubrir que lo cotidiano es, en realidad, extraordinario.

Existe un fenómeno botánico en las tierras del oeste peninsular que desafía la lógica de las estaciones. Mientras el calendario avanza hacia el estío, las sierras y montes de Extremadura parecen haber sido cubiertos por una nevada reciente. El responsable de este lienzo es la Jara Pringosa (Cistus ladanifer), una especie arbustiva, leñosa y de aroma resinoso que transforma el sotobosque mediterráneo en un espectáculo de blancura efímera.


Desde una perspectiva técnica, las jaras son las auténticas pioneras de los suelos degradados, actuando como los sustitutos de los antiguos bosques en terrenos ácidos. A pesar de su resiliencia, son plantas frecuentemente incomprendidas: la ganadería las desprecia por su escaso valor forrajero y su carácter pirófito, esa capacidad de "llamar" al fuego para regenerarse, les ha otorgado una fama sombría. 

Sin embargo, su floración crea un moteado blanco sobre el verde que, junto a escobonales y cantuesales, compone una de las policromías más bellas de nuestra geografía, todavía ignorada por el gran público turístico.

"A pesar de todo, y gracias a ellas, los Montes y las Sierras de Extremadura aparecen 'nevados' cada primavera".

Por Emilio J. Orovengua.

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